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Colectivos de comunicación del Nudo de Paramillo, un paso hacia la construcción de paz

 

Utilizan la comunicación como herramienta para mostrar una cara más positiva de su región. Buscan historias que inspiren y motiven a otros a seguir el camino de la paz. Poco a poco este territorio empieza a transformarse y ellos, en buena parte, son artífices de este cambio.

Un grupo de jóvenes periodistas del Norte, Bajo Cauca antioqueño y el sur de Córdoba, la mayoría formados por la experiencia en medios de comunicación locales, se trazaron el objetivo de cambiarle la cara a sus regiones. Estaban cansados de que la gran prensa, esa que llega de ciudades como Bogotá y Medellín, solo se interesara por las noticias negativas que tienen más impacto entre los ciudadanos, que aquellas donde se destaca el coraje de las personas para sobreponerse a sus dificultades.

Son conscientes de la realidad de su región y también de lo difícil que resulta hacer periodismo en una zona que lleva a cuestas décadas de abandono y conflictos sociales. Pero quieren destacar otras historias, las de las personas que construyen, las que trabajan día a día por sus comunidades, las que crean emprendimientos, las que con sus iniciativas aportan al desarrollo del país.

Este trabajo lo vienen haciendo varios de ellos desde 2007, cuando surgieron los primeros colectivos de comunicaciones en Caucasia. Eran grupos conformados por jóvenes, algunos de ellos estudiantes de instituciones educativas de la zona, y por periodistas empíricos que elaboraban productos de comunicación. Con el tiempo la experiencia se fue extendiendo a Zaragoza, El Bagre, Tarazá, Cáceres y a los municipios del sur de Córdoba y más jóvenes se fueron sumando a esta iniciativa.

“Había una necesidad de mostrar lo que se hacía en los municipios, de hacer un periodismo local y de paso identificar algunos talentos para el periodismo”, explica Éver Alean Borja, periodista y comunicador social de Caucasia y amplio conocedor de estos procesos.

Descubriendo talentos

Éder Narváez, 26 años, periodista egresado de la Universidad de Antioquia en el Bajo Cauca, empezó a ser parte de uno de los colectivos desde que estaba en el bachillerato. Siendo apenas un jovencito de grado décimo en el Colegio La Misericordia, fue reconocido por sus habilidades en comunicaciones y convocado para hacer parte de un colectivo que producía el programa “Radios Ciudadanas”, el cual era emitido por una de las emisoras del municipio. “Esa fue mi primera vinculación a la radio y a los colectivos”, cuenta. “Desde entonces empecé a adentrarme en los medios y después ingresé a estudiar en la universidad”.

Éder Narváez egresó del programa de periodismo de la Universidad de Antioquia, pero desde antes de ingresar a la academia ya estaba vinculado a los colectivos de comunicaciones del Bajo Cauca. Fotos. Roberto Conde.

Mientras se formaba profesionalmente, Éder continuó participando en ellos. Así, hizo parte del colectivo que editaba el periódico Región al Día y de Bajo Cauca Noticias. Ahora, algunos años después de haberse graduado, trabaja para varios medios locales y regionales y sigue vinculado al colectivo C3 Comunicaciones.

“Hoy creo que la gente ha valorado ese trabajo que he realizado en la región y más porque es algo que hago con mucho amor”, dice.

Lucy Quiñónez, 24 años, es otra reportera que se ha ganado a pulso y con talento un espacio en los medios de comunicación de la región gracias a los colectivos de comunicación. Cuenta que aunque estudió seguridad y salud, sus profesores de colegio siempre vieron en ella un talento innato para la escritura y las comunicaciones. De pequeña Lucy nutría su talento natural con los libros de literatura que pasaban por sus manos, como “El amor y otros demonios”, de Gabriel García Márquez, novela que recuerda con especial cariño. “Me gusta mucho leer, me gustan mucho los libros fantásticos”, afirma.

Antes de llegar al colectivo Sinergia Comunicaciones, de Montelíbano (Córdoba), constituido formalmente hace dos años, Lucy trabajó en una emisora de su municipio y presentó un programa de música en el canal local. Hasta que un día una colega le propuso que fuera su reemplazo como presentadora del noticiero que el colectivo emitía todas las tardes. Lucy aceptó el nuevo reto, aunque nunca había presentado algo tan serio como un informativo.

En este proyecto, además de trabajar como presentadora, Lucy debía aprenderse de memoria todos los libretos, hacer reportería, redactar noticias, manejar cámara y hacer la voz en off. Eso no era problema para ella, pues afirma que con su tarea se siente feliz y realizada. “Yo aquí me siento muy bien, muy contenta, Sinergia para mí ha sido mi escuela”, dice.

De este colectivo también hacen parte Roberto Conde, a quien Lucy llama “el mago de la edición”; Wilson Ríos, quien se caracteriza por su creatividad; Diana de la Ossa, quien trabaja como asistente administrativa y es integrante del colectivo La Atarraya, de Puerto Libertador; Denis Conde, la gerente y la madre de Sinergia, y Andrés Díaz, quien tiene 17 años y ya empieza a foguearse en el oficio periodístico.

Denis Conde Mesa, gerente de Sinergia Comunicaciones, a quienes todos en la oficina consideran como “una madre”, por el cariño y el cuidado que tiene con cada uno de ellos, comenta que el colectivo le ha abierto a muchos jóvenes la oportunidad para hacer lo que les gusta y ser valorados como personas y profesionales. “Esta es una oportunidad para muchos chicos en los que nadie creía, que no eran reconocidos y que hoy, donde se paran, son tratados con respeto. Estos jóvenes hoy en día creen en sí mismos y tienen muchos sueños por realizar”, confiesa.

El colectivo Sinergia Comunicaciones, de Montelíbano, ha logrado consolidarse como una empresa audiovisual reconocida en el sur de Córdoba.

En la actualidad en el Norte, Bajo Cauca y sur de Córdoba hay 15 colectivos de comunicaciones, cada uno especializado en un área específica. Algunos en radio, otros en televisión y en diseño. Pero eso sí, todos tienen claro que lo importante es destacar las noticias más positivas, las que ayudan a construir país y a fomentar la paz en sus regiones.

“Si te soy sincera, me gustan mucho las noticias buenas. Yo soy mala para informar lo malo porque algunas veces nosotros mismos nos encargamos de que la gente nos estigmatice”, sostiene Lucy. Éder, por su parte, complementa que prefiere contar noticias que alientan, las que sirven a otros. “Yo me he dado cuenta que el periodismo que hago está más enfocado en la comunidad”, dice.