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Allí donde solo llega la radio

 
Una emisora comunitaria se ha convertido en la mejor aliada de las organizaciones y de los habitantes de Anorí, localidad del Nordeste antioqueño que poco a poco empieza a transformar su pasado y donde se respiran vientos de paz. 
 
Las últimas gotas de lluvia de la mañana caen sobre Anorí, ese pueblo resguardado entre las montañas de la Cordillera Central, en el Nordeste de Antioquia, la tierra del famoso escultor Pedro Nel Gómez y del poeta León Zafir. El canto de los pájaros armoniza las primeras horas del día, cuando decenas de campesinos se levantan dispuestos a comenzar su faena agrícola. 
 
El golpeteo de las pisadas de los caballos sobre el pavimento, avisa el inicio de la jornada y en la cafetería de la esquina ya hay café caliente. 
 
En algunas radios empiezan a sonar las melodías de canciones populares que se escapan por entre las rendijas de puertas y ventanas de las casas contiguas al parque principal. Es la música de la emisora comunitaria Anorí Estereo, que desde diciembre de 2014 acompaña, de día y de noche, a cientos de familias anoriseñas y a miles de personas de más de una docena de municipios cercanos. 
 
“La gente nos dice que nosotros somos como un integrante más de la familia”, asegura Bladimir Zapata, su director. “Dicen que tenemos visa para entrar a todos los rincones de la casa sin pedir permiso”, añade jocosamente. Bladimir es un melómano, un hombre de voz fuerte y frases claras, un amante de las artes y del trabajo comunitario que un día dejó su empleo en la Alcaldía Municipal para perseguir un sueño que había aplazado durante años: ser locutor de radio. 
 
Bladimir no deja de tener razón, pues Anorí Estereo es quizás el único medio de comunicación que cubre casi todo su extenso territorio, unos 1.430 kilómetros cuadrados distribuidos en 51 veredas y un corregimiento. De sus 21 mil habitantes, el 60 por ciento, es decir unas 12.600 personas, viven en zonas rurales, muchas de ellas sin señal de celular, sin vías de acceso y a, por lo menos, un día de camino del casco urbano. 
 
Jeferson Vásquez, vicepresidente de la emisora y representante de la Asociación de Productores de Queso, Asproquema, explica que Anorí Estereo es una oportunidad que ha tenido el municipio para integrarse, para relacionarse con las comunidades. “La emisora -dice- nos ha permitido acercarnos a los campesinos para poder acompañarlos y ayudarles”. Gracias a ella los socios de Asproquema, que están distribuidos por todo el territorio, se mantienen al tanto de lo que ocurre en el municipio, de las convocatorias, de las reuniones y las visitas de los técnicos a sus fincas. “Así estamos haciendo paz y construyendo comunidad por medio de la comunicación”, reflexiona. 
 
Un día histórico
Con equipos de última tecnología, Anorí Estereo ha logrado llegar a las veredas más apartadas del municipio, reconocido por su amplia extensión geográfica. Por eso el cariño que tantos habitantes de esta localidad le tienen a esta emisora.
 
El 20 de diciembre de 2014 comenzó a emitirse oficialmente la señal de la emisora, 200 watios de potencia que por la altitud del pueblo tienen la capacidad de llegar a unos 15 municipios del Nordeste, del Norte y algunas veredas del Bajo Cauca. Ese día se cumplía el sueño postergado por años de tener una emisora propia, tras varios intentos que no habían tenido mucho éxito. Una larga espera desde que la Alcaldía Municipal y la Parroquia habían logrado, en 2010, obtener la licencia de funcionamiento.  
 
Ello fue posible gracias a la constitución formal, en agosto de 2014, de la Corporación Emisora Comunitaria de Anorí, que con el apoyo del Programa Colombia Responde logró reunir a 20 organizaciones del municipio con la idea de darle vida al medio de comunicación. Allí están presentes la Parroquia, la Administración Municipal, el Hospital, la Institución Educativa, los productores de panela, de queso, de cacao, los ganaderos, la Asociación de Mujeres, la Asocomunal, la Asociación de Comerciantes, la Asociación de Transportadores, dos juntas de acción comunal más, y las Iglesias Trinitaria y Pentecostal. 
 
Así, a través de un proceso de sensibilización con líderes y representantes de estas organizaciones, lograron constituir la asociación. “En Anorí no fue tan difícil reunir a todas las instituciones porque la emisora la estábamos esperando hacía mucho tiempo”, comenta Gloria López Ortega, expresidenta de la Asocomunal y una de las gestoras del proyecto. “Se entendió que ese medio de comunicación era una necesidad sentida de la comunidad, una oportunidad a la que no se le podía decir no. Era clara su importancia en un municipio tan distante y con muchos problemas de comunicación con la zona rural”, complementa Bladimir. 
 
Ese es tal vez uno de los aportes más valiosos de este proceso, que organizaciones con intereses tan distintos pudieran encontrar objetivos comunes a través de una emisora que impactaría directamente a los habitantes de una localidad históricamente incomunicada, con escasa presencia estatal en las zonas más lejanas y afectada, durante varias décadas, por un conflicto armado bárbaro que, para fortuna de sus habitantes, ahora empieza a extinguirse. 
 
Es un gran logro y un ejemplo para la región y para el país, complementa Bladimir, cuando se sabe que muchas emisoras comunitarias son manejadas por pequeñas organizaciones o grupos familiares, con inversiones e intereses particulares. “Lograr que se unan tantas instituciones y entidades en torno a un proyecto que beneficie a todos por igual, es muy enriquecedor. Creo que esta puede ser la única experiencia de este tipo que se tenga en Colombia”, asegura.
 
“Yo creo que la gente se siente muy satisfecha de poder llenar ese vacío que había en el municipio en el tema de las comunicaciones”, manifiesta Dairo Alberto Ospina, un joven que se estrenó como locutor el día en que se encendieron por primera vez los transmisores de Anorí Estereo. “Fue una sensación maravillosa, llena de nervios, pero a la vez era lograr un sueño que estaba esperando hacía mucho”, confiesa. Y es que desde niño Dairo había anhelado ser locutor. Cómo no, si esas personas que hablaban a través del radioreceptor eran sus amigos, sus compañeros, sus cómplices. O al menos así lo sentía él. Eran ellos los que estaban a su lado cada mañana, cuando debía madrugar a acompañar a su padre en las intensas jornadas agrícolas en la vereda La Primavera, a unas tres horas de camino de Anorí, allí donde pasó los primeros años de vida y se hizo adolescente.
 
A Dairo le asombraba la energía que le contagiaban esos amigos momentáneos de la radio, pero también dejaba volar su imaginación cuando escuchaba las intensas narraciones de fútbol donde su equipo local o la Selección eran los protagonistas. “Uno se imaginaba los estadios a reventar, las jugadas, los goles”, confiesa con emoción al hablar de la radio como un estado de ánimo. Eso, en parte, es lo que hace Dairo en cada jornada, cuando se sienta en la cabina de la emisora: transmitirle alegría a sus oyentes.
 
Programación incluyente
 
Recibir un saludo o felicitación de los oyentes es, tal vez, lo más reconfortante del oficio que Bladimir lleva en su sangre y realiza con profunda pasión.
 
"Dios me ha puesto la misión de alegrar a las personas, de llevar un mensaje de paz, de alegría, de reconciliación, de compartir. Mi mejor mensaje es el que me enseñó mi padre: es mejor dar que recibir”. Bladimir Zapada, director emisora comunitaria Anorí Estereo.
Esta mañana de martes de mediados de abril, Bladimir permanece sentado en el estudio de la emisora, programando algunos temas populares para los abuelos y las amas de casa, sus principales oyentes a esta hora del día. Luego vendrá una emisión especial de baladas, de vallenatos clásicos y en la tarde, cuando los jóvenes y adolescentes regresen a sus casas después de la jornada escolar, sonará un poco de música urbana. Durante el día también habrá espacios para las organizaciones de  paneleros, los productores de queso, la Iglesia, la Parroquia, el Hospital y la Asociación de Mujeres.
 
“Nosotros tenemos muy claro el sentido de la radio comunitaria”, enfatiza Bladimir. “A través de los contenidos buscamos capacitar, asesorar, formar a la comunidad en valores, principios, en cultura y educación. Queremos ofrecerles información clara, certera y sin sesgos políticos”. 
 
Pensando en esos objetivos, en los próximos meses planean sumar a su programación varios contenidos educativos, entre ellos un programa que llevará por nombre “Así suena la paz silenciosa”, en el que contarán las acciones que vienen promoviendo las organizaciones del municipio en temas de paz y posconflicto. Otro de los contenidos que despierta mucha expectativa en la organización es la emisión de un curso de inglés que impartirá un profesor de la localidad que vivió durante 28 años en EE.UU y ahora quiere compartir su conocimiento con el pueblo de sus raíces. El objetivo es que los oyentes interesados puedan seguir las clases a través de la radio, presenten los exámenes presenciales y luego de haber estudiado los módulos, reciban un certificado aprobado por la Secretaría de Educación del Municipio. 
 
 
Renace el optimismo
 
Poco a poco la tranquilidad ha empezado a retornar al municipio. Desde hace un par de años en Anorí se respiran aires de paz, las personas caminan tranquilas por sus calles y veredas, celebran, festejan, disfrutan, y ya no existe el temor a quedar en medio del fuego cruzado. En la vereda La Plancha se concentran los hombres del Frente 36 de las Farc para dejar sus armas y reintegrarse en unos meses a la vida civil, luego de la firma del acuerdo de paz con el Gobierno de Colombia. Eso ha generado mucho optimismo entre sus habitantes. La noticia de la pavimentación de los 34.5 kilómetros de la vía que conduce a Medellín por parte del gobierno departamental, también ha llegado como un bálsamo para los anoriseños. Ellos confían que en menos de dos años se pueda reducir el tiempo de viaje hacia la capital. 
 
“Anorí está cambiando su imagen con la ejecución de proyectos productivos, con los paneleros, los caficultores, los queseros, las mujeres productoras de miel, los campesinos cultivando la tierra, un comercio con mucho dinamismo. Todo eso le está diciendo al mundo que aquí están pasando cosas muy buenas”, concluye Bladimir, un hombre orgulloso de su tierra, de su historia y de la emisora, la misma que a pesar de su corta vida ha ido acompañando cada uno de estos procesos y quiere seguir siendo protagonista en la nueva etapa de posconflicto que vive su pueblo y el país.